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El suelo y la colaboración de toda la cadena, claves de la fertilización sostenible en Castilla y León

La producción de alimentos afronta el reto de ser cada vez más competitiva y, al mismo tiempo, más sostenible, en un escenario marcado por el incremento de los costes de producción, la sequía, la degradación de los suelos y una creciente exigencia normativa en materia de gestión de nutrientes. En este contexto, el Grupo Alimentario de Innovación y Sostenibilidad (GIS) ha celebrado la jornada “Soluciones tecnológicas competitivas para la producción de alimentos. Nuevas estrategias de fertilización para un futuro sostenible”, que ha contado con el patrocinio de Fertinagro Biotech y se ha desarrollado en el salón de actos del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL).

El encuentro, que da continuidad al ciclo de jornadas iniciado el pasado mes de de junio en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y continuado el mes de septiembre en el CIHEAM Zaragoza, ha contado con la participación de representantes de la administración autonómica, la investigación, la industria de nutrición vegetal, las organizaciones profesionales agrarias, el cooperativismo y la industria alimentaria, con el objetivo de analizar las soluciones tecnológicas y las nuevas estrategias de fertilización que hacen posible una producción de alimentos competitiva y sostenible, así como el papel que desempeña la colaboración entre los eslabones de la cadena en su implantación.

La inauguración de la jornada corrió a cargo de Joaquín Antonio Pino, consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental de la Junta de Castilla y León.

Durante su intervención, el consejero señaló que Castilla y León aborda la fertilización desde una perspectiva basada en el conocimiento y la eficiencia. "El reto no consiste simplemente en utilizar menos fertilizantes, sino en utilizarlos mejor, ajustando las aportaciones a las necesidades reales de cada cultivo, reduciendo pérdidas y aprovechando al máximo los nutrientes disponibles", explicó.

Pino defendió también la necesidad de compatibilizar los objetivos medioambientales con la productividad de las explotaciones: "La sostenibilidad tiene que ir acompañada de rentabilidad, porque solo unas explotaciones viables pueden garantizar una producción de alimentos estable y el mantenimiento de la actividad económica y social en el medio rural".

Seguidamente, David Nafría, jefe del Área de Desarrollo Tecnológico del ITACyL, y María Alonso, responsable del grupo de investigación Manejo Sostenible del Suelo y Nutrientes del ITACyL, impartieron a dos voces la ponencia “El suelo como base de la competitividad: soluciones tecnológicas para una producción de alimentos sostenible”.

Durante su intervención, ambos ponentes repasaron las diferentes opciones tecnológicas disponibles para optimizar el uso de los fertilizantes, analizando sus ventajas e inconvenientes, y pusieron el foco en la dosificación variable, una estrategia que, pese a no ser nueva, todavía presenta dificultades para su implantación en el campo. En este contexto, presentaron la tecnología que EvitaZil pone a disposición de los agricultores para facilitar la aplicación de la dosificación variable, así como los ensayos que se desarrollarán durante los próximos años en escenarios reales y casos prácticos. El objetivo, explicaron, es comprobar si esta tecnología puede aportar beneficios en términos de reducción de costes.

A continuación, se celebró la mesa redonda “La colaboración entre eslabones como herramienta de cambio para los sistemas de producción de alimentos”, en la que participaron Gerardo Dueñas, director territorial del noroeste de España de Fertinagro Biotech; Juan Ramón Alonso García, presidente de ASAJA Valladolid; José María Santos, responsable del Departamento de Agricultura e Innovación de la Unión Regional de Cooperativas Agrarias de Castilla y León (URCACYL); y Cristina Ramírez, directora de Vitartis, la Asociación de la Industria Alimentaria de Castilla y León.

La mesa reunió así la visión de los distintos eslabones para analizar cómo la colaboración a lo largo de la cadena puede acelerar la incorporación de las nuevas estrategias de fertilización a los sistemas de producción de alimentos de Castilla y León.

La jornada dejó una conclusión clara: la competitividad y la sostenibilidad de la producción de alimentos en Castilla y León pasan por conocer y cuidar el suelo y por apoyarse en la tecnología ya disponible, desde las herramientas de agricultura de precisión hasta los fertilizantes de nueva generación, para ajustar la fertilización a lo que realmente necesita cada parcela. Pero esas soluciones solo llegarán de forma efectiva a las explotaciones si todos los eslabones de la cadena, del fabricante de fertilizantes al agricultor, la cooperativa y la industria alimentaria, colaboran, comparten información y confianza, y reparten de manera equilibrada tanto el valor que generan como el coste de la transición.

Para finalizar, David González, director del ITACyL, fue el encargado de llevar a cabo la clausura de la jornada.

Con esta iniciativa, el Grupo Alimentario de Innovación y Sostenibilidad refuerza su papel como plataforma de referencia en el análisis estratégico del sector agroalimentario, impulsando el diálogo entre todos los eslabones de la cadena, la innovación y una comunicación positiva como herramientas esenciales para construir un sistema alimentario más competitivo, resiliente y sostenible.

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